BlackBox para SB

BlackBox para SB

Utilizamos el concepto de BlackBox para entender sistemas complejos de forma simple. Presentamos los procesos como una serie de cajas, con insumos que entran y resultados que salen.


Blueprinting | Blackbox

El concepto de Black Box permite medir los resultados de un proceso de forma concreta y sencilla, pues se enfoca en señalar solo los insumos que entran y los productos que emergen de la caja, sin detenerse con explicaciones innecesarias de sus mecanismos internos.

En Common Sense usamos este concepto como herramienta para comunicar el lenguaje de los programadores con el resto de los equipos, y para conocer de manera simplificada los procesos operativos, productos y servicios de nuestros clientes volviendo más eficiente y ágil nuestra labor de desarrollo. De esta manera no necesitamos saber cómo funciona cada pieza de un producto a detalle desde el primer momento. Lo importante es saber qué estímulos (inputs) recibe y qué resultados (outputs) se esperan de un proceso específico.

Imagina tu producto como una serie de procesos que tus usuarios y tu equipo realizan, donde cada parte del todo es como una caja negra que se relaciona con otras partes, otras cajas negras. Para entender el producto no es indispensable saber cómo opera el nivel más mínimo de cada caja, sino tener la certeza de qué estímulos iniciarán el proceso y qué resultados se esperan al final.

Cuando en Common Sense queremos comprender un producto y empezar a buscar cómo mejorarlo, el primer paso que realizamos es entender qué procesos se llevan a cabo en ese producto y los inputs y outputs de cada uno. Mientras mayor entendimiento tengamos de esto, más invisibles serán los subprocesos, e invertiremos menos tiempo revisando la manera en que cada caja negra realiza su tarea y más tiempo evaluando cómo optimizarla.

Las cajas negras nos permiten simplificar una operación al descomponer operaciones extensas o productos complejos en sus componentes mínimos, obteniendo procesos concretos y bien delimitados. Por ejemplo, es fácil analizar los escenarios del Service Blueprint como cajas de un sistema, donde cada caja negra es un paso dentro un escenario para el que determinamos métricas de éxito muy concretas.

En caso de ser necesario, si una caja presenta problemas o nos interesa mejorarla, nos detenemos a analizar su funcionamiento específico, desplegando los elementos y restricciones que la componen. Igual ocurre con la visión surface-to-core del Service Blueprint, entender estos factores internos es muy útil para resolver los retos que cada caja presenta. además facilita medir el éxito de cada proceso al saber si estamos obteniendo los resultados esperados.

Visualizar los procesos como cajas negras también hace posible perfeccionar la manera en que cada caja se ubica en el marco del producto. Así detectamos cuando dos cajas pueden convertirse en una sola, cuando es conveniente cambiar el orden en que se ejecutan, o cuando podemos reemplazar una caja con otra que produzca los mismos resultados con los mismos estímulos, pero de manera más eficiente.

Para lograr los mejores productos no es necesario que nuestros clientes sean programadores expertos, diseñadores brillantes, o líderes de operaciones. En realidad, para obtener una programación de alto nivel, un diseño excelente, una operación eficiente, solo es necesario saber qué cajas negras tiene el sistema y de qué proceso se encargan.


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